Amor. Esas cuatro letras en las que pesamos día a día. Un sentimiento sin el que podemos vivir. Nos levantamos a cuestas con él cada mañana, para bien o para mal, con una sonrisa en los labios o con lagrimas en los ojos. No podemos dejar de pensar en aquella persona que con un solo hola nos puede alegrar el día, pero que si nos dice adiós solo esperamos que no sea un adiós para siempre. Posiblemente nunca nos atreveremos a decir lo que sentimos, porque es demasiado importante para nosotros y no podemos dejarla marchar. porque... ¿Y si dice que no? Un escalofrío recorre nuestra espalda cada vez que pensamos en esa posibilidad, pero, sin embargo, esa amistad nos esta matando, nos esta llevando a vivir en un estado sadomasoquista cómodo pero doloroso, ya que cada vez que te da una pista de que nada va a suceder entre vosotros dos sientes como tu corazón se va rompiendo en pequeños trocitos que luego cuesta recuperar
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